¿No es así?


«Que el amor no puede terminar»
¿No es así amor?





Me esforcé en despertar.
Y cuando desperté, encontré el amor.
Cuando encontré el amor, fui despertado por dios.

Antes de escucharte, te oía. Antes de verte, te veía. Antes de tocarte, te sentía. Antes de mirarte, te quería. Antes de hablarte, tenía miedo. Antes de recordarte, te había olvidado. Antes de desearte, te amaba. Alguno de los dos se acordó, y fuiste tú. No fui yo quien recordó primero nuestro amor. Y cuando recobré conciencia, buscaste desconocer lo que había estado recordando. Antes de los claroscuros, de los azules en la oscuridad. Antes de los milagros, antes de los colores, antes de proseguir, me detuvieron palabras escritas, motivaciones, intenciones. Antes de proseguir, me detuvo el amor, a que tuviera instantes para recobrar mi atención, en su brillo, en su luz. Sin querer fijarme mucho, su voz me despertó, para que detuviera mi atención en la belleza, en la verdad, en el camino de su sendero y esplendor.
Antes de proseguir, el amor me motivó a enviar más flores. Antes de proseguir y darme cuenta, era yo ya un vehículo del amor.

¿No es así?

Era yo un lienzo que pintaba el amor, sus proyecciones, su percepción.

Había yo entrado a inmiscuirme en el vasto universo del amor, para amar más y más y más a una persona, en una espiral ascendente que parece nunca terminar. Que el amor no puede terminar. Se lo dije. Buscamos acabar con el amor, traicionándolo, haciéndole ver que amaba la miseria, haciéndole sentir la brusquedad, la terquedad, el celo, la desgracia, el odio, el rencor, la fuerza, el miedo. Y así, la plenitud fue desterrada por la miseria, y por desdicha fuimos desdichados en todos los tiempos. Y el amor, tal vez, había ascendido a tal altura que no podía caer, que no podía vencerse, que no podía morir. Buscamos terminar con el amor, para que uno de nosotros dos le fuera indiferente, lo ignorara, lo hiciera menos, sin verlo, sin percibirlo. Pero el amor era tan humilde que desapareció, y se hizo sentir en un rincón minúsculo aguardando, pacientemente, su turno. El amor era tan humilde que le dio paso al egoísmo, a la egolatría, y mostraba la carne, y mostraba las múltiples opciones, el camino infinito de los placeres, del gran banquete, y miles de fanáticos, y miles de seguidores, y todos queriendo tocar, y todos queriéndote poseer, y todos queriéndote hacer de ti su posesión máxima, por un período de tiempo, por la eternidad, no sé. Y ella buscaba mostrar que quería a los demás, y no al amor, para que este muriera. Y ella le cerraba la puerta al amor, y lo dejaba en la calle, y si este sufría miseria, ella no compartía, porque buscaba que darle asco al amor. Ya no quería que le regalara flores, para en cambio festejar cualquier cumpleaños, menos el de nuestro amor. Y al principio, se desangró mi corazón, y tuve resurrección en la vida. Y el amor seguía ahí. En el mercado del consumo te quieren para eso, consumirte, probarte, para hacer de ti el gusto del paladar que de pronto quiere, tiene hambre, quiere conseguir lo que le gusta. El amor era tan humilde que se hizo a un lado. Que las ganas de consumir llegaran, y muéstrate en el aparador tan bello y ostentoso que te compraron para que te puedan admirar. Miles de paseadores, miles de personas, gentes y gentes, han pasado por la gran boutique y te aprecian, las ropas, la carne, la belleza, la candidez, y dicen y piensan y cuentan y fantasean que te quieren tener. Sobran ojos, sobran manos, sobran cabezas, sobran plazas comerciales, sobran espacios, sobran lugares. Te miran y te dejas ver para que te quieran tener. Pero ella buscaba que la viera para sentir lo que no es querer al amor. Muchos quieren tener. Tener por tener. Tener. Muchos, espejos, mismos nombres, lo que sea. ¿Te importa el ser que te quiere tener? ¿Te importa el ser para lo que te quiere tener? ¿Te importa el ser que te quiere tener para hacer y ser? ¿Y cuánto más puedes ser con quien te quiere tener? ¿A quién escuchas? ¿Con lo que sea puedes ser amor? ¿Con cuántos ojos encuentras amor? ¿Con tus ojos encuentras amor? ¿Puedes imitar al amor?  ¿Cuánto dura el anhelo de querer a alguien por amor? ¿Es el consumidor el que determina que te tendrá? ¿Con quién congenias poder ser y darte para que te tengan y hagan lo que ya sabemos que va a ocurrir? ¿Tiene algún sentido hacer lo que la mayoría hace? ¿Tiene algún sentido buscar ser para que te tengan y ser lo que cotidianamente se plantea? ¿Cuánto dura la belleza? ¿Cuánto dura el amor?

Mi amor buscó una imitación, para hacer sentir en total falsedad al verdad y la vida.
¿Cómo haremos ahora para acercarnos?
¿Cómo besaré ahora a mi amor?
¿Cómo haré el amor con mi amor?

Si eres pleno aquí y ahora, eres pleno en todos los tiempos. Si la desdicha es ahora, la desdicha es siempre, ayer y hoy, mañana y siempre. Era demasiada conflictiva y problemática y difícil la mente para poder vaciarla y ordenarla que prefirió acercarse de pronto a los que la buscaban tener. Pero no podía ser. Y es que había abandonado al amor, allá, en aquel rinconcito de la paciencia, de la espera, para poder ser. Deja que el tiempo pase, de que el tiempo pase para que te des cuenta que las experiencias sí pueden tener parámetros de comparación. ¿Cómo alguien puede comparar al amor si no tiene parámetros previos? ¿Había tenido parámetros de comparación al amor que se desprende a tan solo una mirada, un pensamiento y un anhelo?

Si comprendo que ella tenía miedo y por eso destazó mi corazón con un hacha. Nunca he sentido un dolor más intenso que aquel intento de asesinar a «mi amor». Comprendí que hay homicidios espirituales. Y que tal vez, sufría el karma por algún error mío en una vida pasada. Si comprendo que ella haya buscado ser homicida, y asesinar al amor. Si comprendo la intención de deshacerse del amor. El dolor fue físico. Nunca había sufrido un homicidio espiritual. Podría desaparecer mi cuerpo, en cambio, buscaron asesinar mi amor. A través del corazón, mi músculo, quisieron deshacerse del amor. ¿Pudieron asesinar a mi amor? No sólo intentaron eso, también ahí le dejaron, tirado, sin funeral, ni homenajes. La presunta muerte quedaría en el anonimato según las estimaciones de su homicida. Mi homicida se fue a buscar amigas y amigos, y emprender el teatro de emprender una nueva historia de relaciones humanas. Yo desde la muerte admiraba y consentía observar todo lo que hacía.

Se dice fácil, pero regresé de la muerte en esta vida.
Cuando me quisieron asesinar, sin mucho éxito de ver al amor muerto. El amor renació. El amor tenía el poder de la resurrección. Mi amor me regresó a la vida. Y lo que hice, fue escribir todos los días mi amor. Pintaba mi amor en los cielos, en las noches y en las estrellas, en el sol, y en el alba, y en los eclipses y en el crepúsculo. Y cuando pensaba en ella, estrellas fugaces caían del cielo. ¿Me amas?—y respondía el cielo dejando caer estrellas fugaces. La respiraba, la soñaba y la sentía. La sigo sintiendo. Antes de morir la sentía, antes de vivir la sentía, mientras viví la sentí, y después de renacer, regresé a ella. ¿Y cómo sabías que era amor y consenso de sentimientos? Por la vibración. Porque mi corazón resuena con el suyo. Su razón niega lo que su corazón anhela. Porque cuando evocaba su ser, explotaba desde las profundidades de mi espíritu una centena de estrellas por todo mi cuerpo que desbordaban al espacio. Por eso sé que era amor. No estoy equivocado. No tengo su carne—pensaba—pero tengo su amor. Jamás he estado más en contacto con mi esencia, mi alma, y con los sentimientos de mi espíritu. Yo soy amor, y soy su amor, al mismo tiempo. El mejor regalo que me ha dado es su amor. ¿Cómo vas a vivir con su amor si no tienes su carne? Carne no es nada sin alma y espíritu. En su alma habita el consenso de nuestro amor, porque en nuestro amor la encuentro. Entonces, lo que hice, fue resignarme a disfrutar el tremendo amor, entre ella y yo. Más allá de la tierra existe un universo, y ella y yo brillamos, y nos damos al amor. Y a cada momento estaba inspirado por su amor. Y a cada momento, podía hacer el amor con ella. ¿Y cómo hacías el amor con ella? —Con la misma carne, y evocando su esencia, y pensando su ser. Y la besaba, y me besaba, y nos desnudábamos, y nos tocábamos adentro en nuestro lecho de un rubí gigante que era nuestro hogar, en la atmósfera del fulgor del rubí que nos cobijaba, donde podíamos deshacernos y recrearnos al gusto del amor.  En el espacio, nos convertimos en el universo, y ahí deambulaba por todo su cuerpo, besando con pasión el recorrido de todo su ser, amándola intensamente, con la furia que representa la pasión que nos había despertado, y a veces me retaba  y el fuego se incrementaba y siempre, ella y yo nos amábamos profundamente. Siempre nos amamos. Nos amamos. Nos amamos.

He sido agua, y mojo su cuerpo.
He sido viento, y refresco su cuerpo.
He sido pasión y excito su cuerpo.
He sido artista, y recreo su cuerpo.

La amo.

Es el mejor amor.

Tengo un parámetro de amor. Viví el amor, en todos los tiempos, en todos los espacios, en mi cuerpo, en el alma y en el espíritu, con un solo pensamiento, cuando la evocaba, cuando nos evocábamos en la misma sintonía de un anhelo que nos ha reunido, mi amor, «nuestro amor» que resume el pleno universo de todo en las franjas que contienen tu energía, en las dunas que alcanzo en tu piel.

Pero cuando me acuerdo de que me mató, la odio. Pero luego se me olvida el odio, y la vuelvo amar porque el deseo y el anhelo no cesa. Y he sido agua, y limpio su cuerpo con mi amor, y le doy de beber el amor, y tengo hambre de su ser, y nutro lo que soy comiéndome lo que me pertenece, mi banquete, mi sabor, mi saciedad es su ser. Me refresco bebiendo su piel, me alimento comiendo su carne, me inspiro sintiendo sus ganas, sintiendo el amor que va hacia ella, sintiendo el amor que es de los dos. Sintiendo su amor.

Por eso alcancé la tranquilidad. Y ya no me importaba si se iba con otro, si fingía indiferencia, si era grosera, majadera y cruel. En mí, disfrutaba nuestro amor. Aquel ser que no se daba cuenta no venía a reunirse con su vida vegetal. En mí, disfrutaba con su ser despierto. Mi corazón y su corazón estaban reunidos adentro del rubí, y podía presenciar el festejo de la unión de nuestros amores, en uno solo. La unicidad, la unidad se había dado, antes de la vida, en la muerte, después de volver a la vida nuevamente. Mi anhelo, por ejemplo, se mantuvo en la espiral ascendente de un deseo creciente, por la unidad. Se llama amor. Ese amor ignorado, al que ella le fue indiferente. Te puedes ir amor, no te han querido. Te puedes morir amor, no te han deseado. Te puedes desaparecer amor, no te han puesto atención. Te puedes sentir mal amor, decepcionado porque no leen lo que escribes. Mi amor no se termina. Mi amor no muere. Mi amor, cuando te pienso, no acaba.

Mi amor sigue cantando.

Mi amor permanece.

Es puesto en la dimensión del olvido mi anhelo por ti. He pensado que puedo encontrar a alguien mejor como mejor has deseado. Adéntrate, y arrojo al mar del olvido el amor dentro de un medallón, para que se sumerja en las profundidades, y las corrientes internas lo lleven a otros confines donde ya no pueda encontrarlo. Y me olvide de todo, de ti, de mí, de nuestro amor. Y que otra vez, cuando no sepa más quien soy, vuelva a transitar el sendero que existe para me vuelva a recordar sobre lo que he sido y para que he venido, y entonces, tal vez, la historia sea otra, y tú tengas mejor suerte, que cuando aquel tiempo donde tú te acordaste primero que yo que habíamos venido a trabajar en algo muy específico: «nuestro amor».

Nuestro amor no ha podido ser, por imitaciones del pasado, por errores del presente.

Nuestro amor merece respeto.
Por eso yo soy fuente de los valores para honrarlo.

En el futuro,
alguien encontrará el tesoro.
El amor infinito,
que tú habías despertado.

En una playa, tal vez, la marea vuelva a traer a la superficie el amor que ha deambulado en la oscuridad de las profundidades del océano olvidado, donde no habita el reconocimiento, nunca explorado, más allá de los sueños.
Y otra mujer, de otros ojos, y de un corazón despierto, pueda ver.

Porque eso quieres.
Porque eso has querido.

¿No es así?


Erick Xavier Huerta

Comentarios

Entradas populares de este blog

México es un país estresado.

La furia.

Una realidad preocupante.