Una historia
Una historia, comienza con unos ojos, un brillo, que se siente en otro ser, que se descubre en otro ser. Una historia es la redención, y la gloria de ser abrazados por el amor. Su reflejo tan maravilloso se alumbra en otra alma, una como la mía, una como en mi ser. En mi ser, donde se despliega todo su mar, su brisa, su playa. De pronto ya no piso más la tierra, sino ahora me deslizo por su terreno, por su universo, y el cielo lo pinta ella, y el aire lo sopla con sus labios. Ahora el mundo, ahora el universo es ella. Y su nombre bautiza los lagos, bautiza mis mares, bautiza las temporadas, las épocas, bautiza mis sueños, bautiza mis ilusiones, bautiza la esperanza, bautiza mis ganas de ser, de ser más, de ser un poco más que todo, para amarnos, para amarte ya.
Una historia es perderme y no ser nada después de haberle visto en esta tierra.
De haberle visto, de haber descubierto mi corazón.
Nuestra historia, siempre alumbra mi vida a través de la luna.
Cuando me toca la luz, me toca ella.
Una historia, comienza con el pesar de la fuerza de sus ojos.
¿A quién observa?
¿A quién desea?
¿Por qué mi alma produce ternura ante su ser?
¿Por qué mi alma produce amor con su existencia?
¿Por qué soy tan vulnerable?
¿Por qué mi alma despliega poemas por la tierra?
¿Por qué mi alma se inspira en ella?
¿Por qué no se acaba el deseo?
¿Por qué soporta mi alma tanto desconsuelo?
¿A dónde va?
¿Por qué está ella en el espacio que me envuelve todo el tiempo?
¿Por qué en sueños me ama?
¿Por qué en el tiempo que estoy despierto me ama?
¿Por qué me ama?
En su oído susurro mi amor.
Una historia comienza con ternura, con piedad en unos ojos que me miran, en un ser que me desea, en un ser que me acaricia. Una historia es su comprensión, una historia es cuando su mano toma mi mano. Una historia son sus ganas, nuestra reunión en todo momento, en todo tiempo, en todo espacio, en todo mundo, en toda tierra. Una historia son mis palabras y las suyas, y nuestro pensamiento, conjunto siempre, bajo la misma bandera, bajo el mismo deseo, bajo la misma intención. Una historia es aquello que nos reúne siempre. Una historia cuando mis ojos caen la mirada a otro lado, cuando su mano toma mi rostro, cuando retoma mis ojos, cuando se adentra en mí, cuando me pide los besos, cuando le agrado tanto, cuando consiente tanto, cuando cosecha y siembra más y más y despertamos y dormimos en el manto, y nos nutrimos ella y yo del mismo alimento, de lo mismo, del amor.
Una historia es nuestro perdón, nuestro deseo, nuestra fusión.
Una historia, es nuestro amor.
Erick Xavier Huerta S.
Una historia es perderme y no ser nada después de haberle visto en esta tierra.
De haberle visto, de haber descubierto mi corazón.
Nuestra historia, siempre alumbra mi vida a través de la luna.
Cuando me toca la luz, me toca ella.
Una historia, comienza con el pesar de la fuerza de sus ojos.
¿A quién observa?
¿A quién desea?
¿Por qué mi alma produce ternura ante su ser?
¿Por qué mi alma produce amor con su existencia?
¿Por qué soy tan vulnerable?
¿Por qué mi alma despliega poemas por la tierra?
¿Por qué mi alma se inspira en ella?
¿Por qué no se acaba el deseo?
¿Por qué soporta mi alma tanto desconsuelo?
¿A dónde va?
¿Por qué está ella en el espacio que me envuelve todo el tiempo?
¿Por qué en sueños me ama?
¿Por qué en el tiempo que estoy despierto me ama?
¿Por qué me ama?
En su oído susurro mi amor.
Una historia comienza con ternura, con piedad en unos ojos que me miran, en un ser que me desea, en un ser que me acaricia. Una historia es su comprensión, una historia es cuando su mano toma mi mano. Una historia son sus ganas, nuestra reunión en todo momento, en todo tiempo, en todo espacio, en todo mundo, en toda tierra. Una historia son mis palabras y las suyas, y nuestro pensamiento, conjunto siempre, bajo la misma bandera, bajo el mismo deseo, bajo la misma intención. Una historia es aquello que nos reúne siempre. Una historia cuando mis ojos caen la mirada a otro lado, cuando su mano toma mi rostro, cuando retoma mis ojos, cuando se adentra en mí, cuando me pide los besos, cuando le agrado tanto, cuando consiente tanto, cuando cosecha y siembra más y más y despertamos y dormimos en el manto, y nos nutrimos ella y yo del mismo alimento, de lo mismo, del amor.
Una historia es nuestro perdón, nuestro deseo, nuestra fusión.
Una historia, es nuestro amor.
Erick Xavier Huerta S.
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