HETEROFOBIA
Sin temor angustioso a ser criticado por mis ideas, pienso que ahora existen signos evidentes en nuestra sociedad de la emergencia de una heterofobia, sí, por esas manifestaciones de ideas de principios sólidos que logran herir a la comunidad «gay».
El debate existe para entablar una conversación, un diálogo, una conversación en beneficio de que la razón impere, apegada a la verdad y así, construir derecho. Y los tiempos que vivimos, sin duda, han sido en torno al debate de la marcha en defensa de la familia, "tradicional" etiquetada por miembros de la comunidad «gay», y auspiciada por esas organizaciones conservadoras que buscan hacer prevalecer derechos y valores universales, apegados a una ética más absolutista que a esta ética relativa que ha sido muy conveniente para muchos sectores de la sociedad, implantando una moral de liga.
En estos días, he podido constatar cómo existe un renuente rechazo a escuchar principios éticos absolutistas. No hay cabida para principios absolutistas. No. Sin oportunidad para entablar un diálogo en principio de una conversación, la primer postura ante una opinión conservadora, es de ataque, de reproche y de violencia. En términos de cordialidad y derecho, la comunidad que se pronuncia a favor de los «gays», han implantado, en las conversaciones que he llegado a participar, una postura férrea e inamovible siempre a la defensiva, tal vez por un temor o por un trauma al rechazo que ha existido en el mundo. Tengo registro de que en 22 naciones se reconoce el derecho al matrimonio igualitario, pero en las demás, la historia es distinta, en una decena por lo menos, está penado ser «gay».
La comunidad pro gay dice que está en contra del clasismo, del estereotipo y son libres, y luchan por la libertad de no tener prejuicios en la sociedad; sin embargo, en mis participaciones en redes sociales, he sido víctima, sin oportunidad a entablar diálogo, de una serie de prejuicios y de ataques por la imagen que puedo representar en redes sociales. He notado los signos de esta comunidad "a la defensiva", que pugna por una consigna: "si no estás con ellos, estás en contra y eres su enemigo,y además, aseguran, que posees odio".
En ningún momento me he considerado "homofóbico" ni mucho menos. He trabajado, estudiado y colaborado con personas que han decidido ser homosexuales. Los respeto y algunos me parece que son muy creativos. Si yo fuese homofóbico, no podría verlos, me darían miedo y tal vez, habría de ser violento y arremetiendo a golpes sin razón por no poder conciliar su existencia. Pero no, respeto su decisión de expresar con libertad su decisión. Creo en su libertad de autodeterminarse. Sin embargo, la historia conmigo no es recìproca. A lo largo del tiempo he registrado la imperiosa voluntad que uno debe acatar de respetar y no poner en tela de juicio esa ideología. No la puedes cuestionar ni debatir. Ser «gay» en México, es una absoluta verdad que no debe ser cuestionada. No puedes preguntar, no puedes, debes aceptarlo e incluso, debes intentarlo para despejar dudas.
Los principios y valores universales que uno puede albergar en su alma, son preceptos impuestos por una sociedad "retrógrada" que no permite la evolución. «Ser gay está de moda». Y si no aceptas esa verdad, eres violento, agresivo, enemigo de la humanidad y de los derechos humanos. Te bloquean de redes sociales, incluso te discriminan porque no compartes esa ideología.
Y yo tenía entendido que este país es una democracia, que se fundamenta ese sistema, justamente, en un debate.
¿Quién es realmente intolerante? ¿Por qué se enoja la comunidad gay de algo que ellos mismos han hecho? Para ellos, esta marcha no tiene principios. Esta marcha tiene fundamento en financiamiento por parte del Partido Acción Nacional, la iglesia y de la ultra derecha que busca eliminarlos.
Hemos pasado a ser los heterosexuales, una comunidad reprimida, discriminada, sumida en la opresión de este grupo minoritario, que si pronuncias alguna postura que tenga contradicción ideológica.
No puedes verlos mal, no puedes hacer pronunciamientos, no puedes opinar. Debes quedarte callado, en silencio, inamovible, aplaudiendo su libertad. ¿Es paz?
Se debe aplaudir el matrimonio igualitario. Pero nuevamente, el debate, tiene razón de ser.
Ahora, la comunidad pro-gay, ha marcado el discurso de odio para todos aquellos que no comparten esa opinión. Nuevamente, no acordar un principio, una idea, es razón de ser para ser objeto de un estereotipo violento, marcado por un prejuicio de ser un homófobo, diabólico, maldito.
Pero la familia, es una comunidad natural que ha precedido a la humanidad, al Estado y a sus respectivas instituciones, tanto que se convirtió en una, gracias a las leyes romanas. Los romanos dieron ese crédito a esa unión de hombre y mujer que es la única que permite dar hijos legítimos al Estado, la única unión que permite la pro-creación. Y esos mismos romanos, castigaron a Cristo, una bandera que también ataca la comunidad «gay» por ser bandera de la iglesia católica. Es decir, se cobijan en la ley de los romanos, y se cobijan en la ley de amor de Cristo. Son superiores en cualquier ámbito.
Datos registran que el veinte de noviembre de 1959 se aprobó la declaración de los derechos del niño de manera unánime por todos los 78 estados miembros de la ONU. Esto mismo fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. «El niño, fue reconocido universalmente como un ser humano que debe ser capaz de desarrollarse física, mental, social, moral y espiritualmente con libertad y dignidad.
La declaración de los derechos del niño, establece diez principios:
El punto número seis, se refiere al amor de padre y madre, no de padres que posean el mismo sexo. Y la sociedad además se fundamenta en una institución, que es la familia. Pero ahora, el llamado progresismo izquierdista ha tomado esta bandera de las comunidades minoritarias para crecer políticamente, sin atender preceptos de lenguaje y respeto a las definiciones lingüísticas. Por tanto, hay una violencia al uso del lenguaje y al respeto de la constitución que atiende los preceptos firmados por tratados internacionales, incluido este que presentamos.
La comunidad gay ha podido auto determinarse en esa preferencia sexual gracias a que fueron pro-creados por una unión sexual de hombre y mujer. Ellos mismos provienen de esa unión, de la diferencia. Pugnan por una diversidad cuando su auto determinación es elegir al mismo sexo para satisfacerse como seres humanos maduros plenos. La diversidad estriba en la creación, la diferencia de sexos para complementar al ser humano y dar paso a la creación, pero ahora todo ha sido tergiversado, manipulado a conveniencia por esta moral de liga que permite eso, faltar a los fundamentos y a las definiciones exactas del lenguaje. Tenemos una misión de cuidar el lenguaje y además de establecer parámetros y de asumir las consecuencias de nuestras decisiones. De ahí, la profunda reflexión filosófica por tales determinaciones y consecuencias.
La decisión de auto determinarse en la satisfacción emocional y sexual por tu mismo sexo, implica no poder crear, no poder dar hijos legítimos, renunciar a la otra parte como complementariedad a tu desarrollo espiritual. Sin embargo, esta comunidad implica que puede amar y dar amor, en tanto para poder criar a un ser vivo. Lo pueden hacer, pero es una contradicción a la decisión moral que han tomado. Su unidimensionalidad no puede ser congruente con esa renuncia a la otra parte. Ahora vemos mujeres que aman mujeres, pero que necesitan del hombre para poder embarazarse, y entonces lo hacen por inseminación artificial y ahí sí pueden adorar la creación, sin agradecer en gran medida la contribución del hombre porque no es parte de esa complementariedad para ellas, de amar con plenitud. De igual forma los hombres que aman a los hombres, y que ahora buscan ser padres y entonces necesitan de la mujer para poder ser padres, pero sin agradecer nuevamente, en plenitud, esa belleza de bendición de la unión de la diferencia, del encuentro de complexiones distintas, de características físicas diferentes que complementan, que dan paso a la creación. Y bajo esas contradicciones de razón y de filosofía en la cosmovisión del mundo de las cosas, ha surgido el debate.
Y entonces vemos artistas muy famosos que piden, en caso de ser hombres, a una mujer que se embarace para probar ser padres, pero sin gustar tocarlas y enamorarlas, que sea por contrato. Y eso es algo natural para esta sociedad, y se le llama "progreso". La razón no impera mucho en este mundo; y entonces, también vemos, mujeres que piden a un hombre que done su semen, que no la enamore ni la toque porque no la satisface, pero si gusta de embarazarse y querer ser madre.
Así, la comunidad gay ha satanizado a la marcha por la familia natural. Que familia es familia, per se. Y dicen que las parejas sin hijos, madres solteras, padres solteros, parejas con hijos adoptados, abuelos criando a sus nietos, adultos viviendo juntos, familias homoparentales y familias lesbomaternales, son parte de eso que llamamos familia. Sí, pero no con conceptos que tengan el fundamento del derecho romano y de los tratados internacionales que reconocen a esta figura jurídica y natural. No hay una concepción ramificada de diversas familias. El concepto y definición están claros y es uno.
La real academia española define familia como el grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas; del conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales o afines a un linaje; de los hijos y la descendencia. Y esa concepción es clara, la unión voluntaria, unión y paso a la creación de hijos legítimos. Y las parejas del mismo sexo nunca han sido los pioneros ni la institución que funda a la sociedad, y es su misma auto determinación, la que contraria a su sexo biológico.
Este modelo de nuevas convivencias sociales, puede ser aceptada, pero sin duda, contraria a la definición exacta de lo que es familia, y de lo que discutimos ahora, que es, el matrimonio.
La real academia española no define matrimonio con anexos igualitarios. No. La definición de matrimonio igualitario es claro, la unión de un hombre y una mujer, concertada mediante ritos o formalidades legales para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.
Lo que está en juego es el lenguaje y los fundamentos de las definiciones.
La comunidad gay es y debe ser respetada en su auto determinación, y pueden convivir y tener derecho a las garantías individuales ateniendo y acatando su convivencia y su unión con quien elijan a su pareja de vida, pero siempre, dentro de esa definición y congruencia que toman cuando deciden preferir un estilo de vida.
No es aceptable que se etiquete y violente a la familia por mostrar signos de disfuncionalidad. Gracias a este discurso de las familias disfuncionales se ha querido catapultar como seres excepcionales y superiores a quienes deciden ser homosexuales.
Se ha culpado y señalado de forma violenta y muy agresiva a las familias denominadas "tradicionales" en el entendido de que son causa y falta de garantía de generar personas de bien, cuando más bien, han sido factores de externalidades por decisiones económicas y de industria que han propiciado entornos desfavorables para la tranquilidad del desarrollo humano en espacios propicios.
Tal vez es culpa de esta moral de liga. Tal vez es culpa de la relatividad de los valores en la sociedad.
El ser humano es el único ser que puede racionalizar la vida, pero esto cada vez es más penado, además bajo fundamentos de esta conducta sexual existen en otras especies de animales, que no cuentan por su puesto con la facultad de racionalizar la vida, sino de simplemente responder ante sus instintos.
Es así, que para implantar con Estado de Derecho esta iniciativa promulgada por la Suprema Corte de justicia de la Nación, antes ha de haber renunciado a suscripciones de tratados internacionales que atenten contra esta misiva legal. De lo contrario, seguimos en la misma línea de la incongruencia.
Este debate ha logrado clasificar modelos de familia, en vez de amalgamar todo en un solo órgano y en una sola definición. No. Ahora presenciamos una clasificación de modelos de algo que nos debería y nos une y nos fundamenta a todos, la familia. Pero todo esto no se consideran argumentos, además de la profunda reflexión que esto implica en la autodeterminación libre de hombres y mujeres por tomar ese camino. No. El mundo de hoy quiere simplificar mucho las cosas y complicarlas al mismo tiempo.
Quienes son congruentes, tienen derecho a manifestar y vivir acorde a sus principios. Quienes son congruentes, no actúan de forma convenenciera.
Necesitamos congruencia.
Erick Xavier Huerta
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