Donald Trump no es el diablo
El principal accionista de Univisión, donde trabaja Ramos, es patrocinador de la campaña de Hillary Clinton.
La hija de Jorge Ramos (Paola), es egresada de Harvard, quiere carrera política, y trabaja para Clinton.
La política es el gran espectáculo de la seducción, y Donald Trump no es ningún tonto. Donald contiende por la candidatura del partido republicano. Donald es un tipo serio, agresivo como el capitalismo de los Estados Unidos. Donald representa el capital americano y el nacionalismo patriota que ha venido dejando de existir porque, América, es diferente.
Hay una crisis de identidad en América. Los países latinoamericanos enfrentan graves problemas de índices de problemas, narcotráfico y corrupción. Muchos latinos, encuentran en los Estados Unidos, un lugar donde sí pueden lograr sus sueños y pueden acceder a mejores condiciones de vida para ellos y los suyos.
Alguna vez escuché decir a Ramos en una conferencia que dio en Harvard, que su sueño americano era tener a su hija estudiando en Harvard.
Donald Trump no es ningún tonto. Donald está rodeado de asesores. Es un experto en el arte del montaje, de la seducción. Sabe actuar, sabe dirigir, sabe emprender. Donald tiene una estrategia clara y contundente. Sin embargo, la pelea no es fácil. El gremio latino, encabezado por Univisión, a favor de Clinton, pinta mejor para que Donald quede como un completo bastardo que está en contra de los intereses de los inmigrantes. Pero Donald no busca el favor de los latinos, busca a ese gremio nacionalista, patriota que se siente amenazado por un estallido de latinos que cada vez abarca más territorio.
¿Será que el miedo ha embargado a los americanos?
Jorge Ramos es un periodista, pero también sabe provocar. Jorge Ramos también ha sido agresivo, pero toma causa y partido por las causas nobles. Donald, por su parte, no es hipócrita. ¿Cómo va a osar responderle al enemigo, al vocero de su contrincante, del partido demócrata?
Donald hizo una conferencia de prensa, pero no convocó al medio de Univisión, mucho menos lo haría cuando ellos rompieron relaciones y negocios con él.
Donald sabe perfectamente que en cada noticiero, Ramos le ataca y busca sus flancos débiles para ponerle en ridículo y destruir su ascenso. Por eso bien dijo antes de expulsarle, "tú no debes, ni puedes preguntar; regrésate a Univisión"
Para sorpresa de muchos, Donald no va en descenso, va para arriba. Incluso en el debate, fue quien más reflectores obtuvo, y a quien, su política de inmigración nadie refutó. Y de cualquier manera, trae propuesta y un claro objetivo de imponer orden y rescatar el sentido nacionalista que siempre ha caracterizado a los Estados Unidos.
Donald tiene asesores semióticos; ¿qué dio a entender con expulsar a Ramos de la conferencia de prensa?—cosa que hizo con dar una sola mirada que comprendió su hombre de seguridad. Ya estaba programado el acto. (recuerde que después de expulsarlo, lo regresó a la sala para contestar sus preguntas).
Es el arte del montaje, el espectáculo y la seducción. A la política sólo se le equipara el show del futbol y Donald lo sabe.
Trump mandó un mensaje claro. Recuerde la definición básica y natural de la semiótica: " es aquello que está en lugar de otra cosa para alguien bajo cierto aspecto o circunstancia". Trump encarna el poder y significa que no le temblará la mano al momento de tener que expulsar a los migrantes del país—como no le tembló al hacerlo con un inmigrante, periodista y actor líder en su gremio.
Recuerden que los republicanos buscan orden en la migración, apegados a derecho, sin tener que implementar una política de amnistía a todos los criminales que se han establecido allá.
"Yo te expulsaré"—dice Trump. El poder y la fuerza, es lo que hace falta en ese país. Porque, para el gremio que representa Trump, el nacionalismo americano, el orden y el progreso, se han perdido por una política "flexible" que ya no puede acaparar ni recibir demasiada población que no encuentra mecanismos para generar riqueza en sus providencias y lugares de origen.
Recuerden la película de Clint Eastwood, "Gran Torino". Walt Kowalsky vivía en un barrio que antiguamente era ordenado, progresista, lleno de republicanos, con sentido patriótico, y que acabó siendo un barrio de chinos e inmigrantes mexicanos que inundaron al barrio de violencia. Tanto que el vecino, Thao, estaba acechado por esas pandillas que infestan de violencia y desorden a los barrios norteamericanos; y que incluso, la hermana de Thao, acaba siendo violada por estas pandillas. Y al final muere Kowalsky, como sacrificio para exigir justicia en ese barrio que tenía mafias y pandillas que amedrentaban a las familias de allí. Sin embargo, Kowalsky fue aprendiendo que su tierra había cambiado. Kowalsky aprendió a ser tolerante y a tener empatía; y acabó siendo el mejor amigo de un chino que antes repudiaba por sus prejuicios. Por ello, no creo que Trump sea prejuicioso con los mexicanos. Creo que los intereses, en los Estados Unidos, han rebasado los prejuicios al grado de tener escenarios con graves problemas de violencia y desorden que complica el hecho de gobernar. Y también, es necesario valorar cómo se han escudado diversos movimientos sociales en las fachadas de banderas como discriminación, racismo y abuso de poder. Los derechos sociales son importantes, y deben hacerse respetar; e incluso, bajo un mundo de intereses globales, con acuerdos multilaterales que deben promover y buscar que haya paz social. Pero eso no ha existido. Y llegar a pensar, en depender de un país, es continuar bajo un esquema miserable. Debemos buscar entre los latinoamericanos, la paz social, y el progreso económico.
Trump busca el bienestar de su país, bajo un discurso nacionalista. Evidentemente se ha mostrado agresivo y poco tolerante con aquellos que buscan llegar a su país, pero recuerden, nadie le objetó. Incluso, antes, ya han existido medidas radicales para desprenderse del resto de Latinoamérica. Muchas veces, se confían en las palabras bonitas, en los discursos acomodaticios, y terminan siendo dictaduras y gobiernos corruptos y fallidos. A Trump hay que aplaudirle su sinceridad. Trump se muestra como es, genuino, sin tapujos ni hipocresías.
Allá no es como aquí. Allá los medio de comunicación sí se pronuncian a favor de corrientes. Allá «Fox news» sí puede decir que está en contra de Obama y que es republicano y que no apoyará movimientos de parte de los demócratas. Allá, Ramos, se ha pronunciado a favor del movimiento de Hillary Clinton. Allá, Univisión, apoya a la fundación Clinton y a la campaña de la misma. Y Trump lo sabe.
Evidentemente se equivoca Trump en ese acto represivo, simbolizando fuerza y poder, enunciando que hay carencia de esos dos elementos en los gobiernos de los Estados Unidos.
Y pueden considerarlo, que tal vez con Trump, ya en el poder, genere políticas con más beneficios para todos; más que ahora, puede ser. Pero eso no se considera a la luz de la persuasión y el montaje del espectáculo seductor de la política.
Erick Xavier Huerta Sánchez
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