Sueños del 06 de Marzo del 2014

Sueños del seis de marzo.


Era noche y estaba cansado y me dormí. Hacía mucho calor, hacía mucho calor. Estaba muy cansado. En mi cuarto se resguarda el calor. Y estaba solo. Tenía la esperanza de que en mis sueños encontrara consuelo.

En mis sueños, después del amanecer, comencé a vivir en una casa con terraza, alta, y el pasto quedaba un poco abajo porque tenías que dar un gran salto. Era una casa como las de antes, de esas con puerta que se atraca con un palo, de esas donde hay un foco afuera que apenas alumbra la terraza y que imprime una obscuridad tenebrosa a lo lejos, en el jardín. Allí estaba yo, miedoso en un ambiente muy tenebroso, más por los árboles que no dejaban ver la luna ni las estrellas. Me daba mucho miedo, porque en los árboles habían enredadas unas víboras muy grandes de color negro, con cabezas muy anchas, enormes; parecían anacondas, pero en este caso serían boas, porque estaban en el jardín. Eran muchas y estaban muy enojadas.

De pronto, comencé a ver como correteaban a unos hombres y se los comían. Eran muy salvajes y yo tenía que ir hasta otro cuarto, pero tenía que salir a esa terraza que estaba más arriba del jardín, y eso era algo que nos protegía. Ahí estaba un primo hermano mío, que se llama José Adrián, y le dicen "el bebé". El bebé me decía que corriera. Y cuando llegué junto a él, afuera del otro cuarto, cuya puerta era color rojiza, veíamos cómo las serpientes estaban en los árboles, y de pronto una estaba extendida en el pasto del jardín. Fuimos hasta allá con mucho miedo, y el bebé empezó a golpear su cabeza con un palo, pero ella no hacía nada, incluso yo la golpeé con mi mano. Pero no pasó nada. La serpiente grande negra, era buena, y no recuerdo que nos haya hablado con su boca, de forma literal; sino que, la serpiente nos hizo saber que ella era buena y que no nos quería hacer daño, pero nos alertó de las demás. Ella no quería comer humanos, pero era sólo ella, las demás estaban muy enojadas, dispuestas a hacer daño. Y nos hicimos amigos de ella, y cambié de sueño de repente.

De pronto ya no estaba allí.

De pronto estaba en otro escenario. Estaba en un camión londinense que pasaba por el Big Ben, lo podíamos ver por la ventana de ese camión clásico color rojo de dos cabinas. Pero no estaba solo, mucho menos junto a la ventana. Estaba yo en el asiento que da al corredor y junto a mí, una chica rubia que daba a la ventana. Y la conozco, pero no diré su nombre, mucho menos características porque me da miedo la controversia y el chisme. Ella estaba allí y se recargaba en mi hombro y me miraba con admiración, con mucha ternura. Tenía un suéter color blanco, muy elegante, casi diría que era Louis Vuitton. Volteaba a mirarme y me dijo que se quería casar conmigo. Yo sólo dije con humildad que ella me estaba proponiendo matrimonio, y ella asintió y eso me hizo sentir muy feliz. Y el camión seguía su curso, hacía frío y estábamos en Londres con un paisaje nublado y con los corazones muy cobijados de amor.


De pronto desperté a la realidad, no hice ejercicio. Desayuné. Compré la película de Thor 2, la infancia de Iván de Tartovsky y antes de la media noche. Fui a trabajar y siempre tuve el pendiente de escribir estos sueños.
Ahora los comparto.


EXHS

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