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Mostrando entradas de agosto, 2011

carta a Che

Auténtica

Mírala, tan sonriente, tan feliz y yo no comprendo cómo puede poseer alma, cómo es que su aura es tan brillante, cómo es posible que su belleza quede intacta cuando la intención de lo poco humano le desea para poseer. Hermosa y tan fascinante criatura que yo no llego a entender. Me enamoré, te lo digo y no me permite la moral acercarme; sólo puedo considerar venerarla y quedarme nadando en el misterio de lo que es ella. Impaciente, feroz, diabólica, libre, sin lógica, natural, inocente y entregada al placer. No la comprendo, no encuentro sentido a sus acciones y, sin embargo, parece que ese también es un camino que habita la felicidad. No es de nadie Sólo le pertenece al placer Se brinda para entregar felicidad Usa su cuerpo para otorgar burla a la moral, para buscar elixir, para entregar disciplina a la unión con uno y con otro, con muchos más seres y, entonces queda al final sola,mente entregada así misma, a la vanidad, al egoísmo, a la inestabilidad y a la rebeldía. Hasta cuándo p...

es

Te contaré las razones inequívocas de amar. Es pura tu esencia. Sin razón alguna te presentas y eres magnífico, posees sentimientos y eres sensible a todo lo que te rodea. La gracia a veces exalta en tu corazón y en otros momentos te dejas manipular por el enojo y en los primeros años de tu vida no sabes cómo conducir tus emociones. No todos lo han logrado, quién sabe por qué diablos esa misteriosa seriedad, esa única mirada ha hecho de ti alguien que pueda vislumbrar las razones que no se explican con palabras. Presencias el momento y cada que puedes, recuerdas a Dios. Recuerda entonces la maravilla que eres y no desistas de la enorme responsabilidad que te fue encomendada, vivir en agradecimiento al enigma de la vida.      Pasas momentos meditando todo lo que has visto y las experiencias te aguardan en el infinito. Haz logrado las pases, la mezquindad huye de tu ser, la vileza se corrompe en tus pasos y la comanda te envía los saludos, hablará la palabra por tu voz y...

Palabras del hijo.

No los entiendo Padre. Aún no entiendo por qué he venido ni tampoco porque he de convivir con ellos. No comprendo, Padre, las razones del por qué lastiman mi ser. Este es un valle increíble de locura, no ahondan las razones, los pensamientos se transgreden de su pureza y no deja que la  buenaventura prosiga su curso, siempre se corrompe, siempre queda a medias y el cáncer sigue su curso. La desgracia en la que me dejaste no permite que yo sea feliz. La felicidad de algunos nunca debería ser permitida ni existir, su bienestar es a costa del bien de la humanidad. Es una injusticia Padre, todo lo que me ha tocado ver, sentir, experimentar...el hombre es un ser inmerso en la miseria; ellos no saben de cordura, de respeto, de gracia, de por venir, ellos lo han perdido Padre y están desamparados matando la voluntad. Ellos no entienden y tú me has abandonado. No me escuchas Padre, mis palabras van y ya ni siquiera eco existe. Los lugares donde va mi palabra son plazas sin vida; ...

Para la mujer que amé.

«Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido, yo, porque tú eras lo que yo más amaba; y tú, porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo, porque yo podré amar a otras como te amaba a ti, pero a ti no te amarán como te amaba yo» Ernesto Cardenal