El joven en víspera.
Las historias son muchas, los anhelos, las ilusiones y las palabras se parecen, nos encasillan, nos envuelven en un cliché. El joven que esperaba sus 24 años se enamoró en una mañana de verano, comenzaba poco a poco a perder el sueño, a sentir nervios, a perder confianza, a perder el pulso del corazón; el joven que esperaba sus 24 años, estaba completamente enamorado.
El joven de 24 años tomó sus pasos, pensó que la olvidaría inmediatamente y fue cuando se perdió en su mirada, cuando ya no sintió su presencia en el mismo lugar en el que se encontraba que empezó a percibir un abismo con atmósfera trágica, llena de miedo y melancolía. Nunca le dijo nada, nunca pensó que se enamoraría de alguien, así, nada más, sólo bastaba mirarla, sólo bastó, eso, nada más verla y ahí se supo todo...encontrarla bajo la lluvia como una jugada divina del destino, cobró en su alma todo el amor y toda la fortaleza que había construido para no lograr dar vulnerabilidad a compartir su vida, todo eso se fue cuando le conoció. Y todas las preguntas surgieron: ¿cómo pude vivir todo este tiempo sin ella?; ¿cómo pude estar sin haberla visto?, ¿cómo?. Fueron tantas cosas y en un par de días las cosas cambiaron, ahora quería caminar pero al lado de una persona, esa, la joven de mirada centelleante, vivaz, sensible, llena de los augurios del corazón.
¿Qué más puedo escribir si estoy tan cansado? cansado de implorar al universo fuertes consejos y me estoy muriendo, para hablar las correctas palabras, para encontrar precisos momentos, para saber si nuestras almas compaginan, para saber que este amor no es en vano y todo lo que hemos vivido simplemente fueron acciones para coincidir en un mismo espacio y tiempo.
Llegamos a la tierra en distintos momentos y es un enorme milagro que nos hayamos encontrado y yo no supe cómo reaccionar, qué decir, qué hacer y de pronto ella ya no estaba, se había ido, ignoró todo, pareciese que yo nunca tuve valor alguno para su alma. Cuando yo desperté, estaba consternado, triste, melancólico, sin corazón, sin alma, frío, desamparado.....cuánta grandeza había en la mujer que vulneró mi corazón....cuánto había en ella y siguen pasando los días y yo no sé cómo hacerle llegar mis amores, mi pasión, no sé cómo encontrarla en los sueños.
Llegamos a la tierra en distintos momentos y es un enorme milagro que nos hayamos encontrado y yo no supe cómo reaccionar, qué decir, qué hacer y de pronto ella ya no estaba, se había ido, ignoró todo, pareciese que yo nunca tuve valor alguno para su alma. Cuando yo desperté, estaba consternado, triste, melancólico, sin corazón, sin alma, frío, desamparado.....cuánta grandeza había en la mujer que vulneró mi corazón....cuánto había en ella y siguen pasando los días y yo no sé cómo hacerle llegar mis amores, mi pasión, no sé cómo encontrarla en los sueños.
Esos, ese. No importa, el hombre que pudo besarla y le dejo es un tonto más que no figuró que estaba delante de la mujer más fantástica del mundo.
Solamente me resguardo cada noche en la imaginación y voy con ella, ahí la puedo besar, puedo sentir su cariño, puedo sentir que somos el amor. Gracias a ella me olvidé por completo de todo, me la paso viviendo y levitando por el mundo y tal vez no la vuelva a ver y tal vez ella nunca sintió nada por mí; tal vez yo quede para siempre rogando por verla, por amarle, por encontrarle de nuevo, por agradecer que nos hayamos encontrado nuevamente y que esa vez consumemos nuestro amor. No lo sé, de alguna manera sé que ella también siente por mí esa certeza tan innombrable e indescriptible que sólo se puede sentir una vez en la vida.
Ella mira con singular alegría y te deja la calma con la que fuiste cuidado en cuna. No se da cuenta de que es la enorme divinidad que hace brillar al mundo y cuándo se ha puesto triste uno quisiera darle su corazón, darle todo lo que me queda de fe, esperanza y amor para que ella tenga más alegría, para que sus hermosos ojos nunca brinden sufrimiento a este paisaje que ella alumbra con su peculiar piel, con la sonrisa que me desnuda el alma. Me has gustado en el primer momento en que te vi y no soy vidente pero hoy siento la promesa de jamás dejar de pedir por ti y quererte hasta el fin de los tiempos, más allá de la muerte, siempre más y más aunque no te vuelva a ver, aunque jamás vuelva oír de tus labios la voz que destruyó la coraza de mi espíritu, aunque nunca más pueda ver tu figura, tu rostro. No importa qué suceda, en esta vida o en la otra habré de conseguir plasmar mi amor en esta realidad, que nos abrace y que nos cuide...de alguna manera Dios me ha escuchado y hallaré la forma de llegar a tu corazón, de presentarme y que puedas ver que si hemos de habernos visto fue por el gran llamado que hicieron nuestros corazones por reunirse.
Espero amarte en esta vida y me quedo en víspera de ello.
EXHS
Comentarios
Publicar un comentario