Peticiones amorosas
Me andaba descubriendo; cerraba y abría mis párpados y ya no sabía si andaba en sueños o realidades. ¿Les conté de la inmensa necesidad que hay en este mundo de amar y ser amado?, no sé por qué anda esto dentro, no sé cómo lidiar con ello. No puedo, simplemente ya es parte de mí.
¿Les conté de la chica que vi ayer?
Era de madrugada, comenzaba el siguiente día, las 12 habían dado, 2 de Abril y puedo observar con tantos escalofríos, con tanto nerviosismo aquélla belleza de particular tez blanca, labios rosados, uñas con tal tenue claridad. Me gusta su voz, me gusta su cabello negro y algo produce en mí unas ganas insaciables de acariciar aquella piel. Gustarían mis labios de besar su cuerpo, gustaría mi alma de tocar la suya. Gustarían mis manos de recorrer su mundo, de guardar dentro de mí lo mejor de ella. A mí me gustaría, en ese momento en que la vi, de poder abrazarla con tal magia de transportar la mezcla de los dos al despertar de las auroras.
Me ha gustado tanto, me ha gustado tanto que dudo si sería capaz de poder amarla. Ya no sé quién soy, ha sido tanta contemplación en toda su forma que ya me considero algo inferior; ella no merece un ser tan mísero, ella es perfecta, ella es una deidad. Así ha quedado mi amor, no lo declaro pues no merece mi ser hacerlo; a ella ya la he considerado algo más allá de lo entendible, de lo razonable; creo que la amo y creo que aquí quedó todo, entre estas palabras.
Ya mi única esperanza reside en haber chantajeado al universo con esta miseria que queda en decir por lo menos, con este recurso de la palabra, cuán esperanzado estoy de un día, amanecer respirando el perfume de tu mejor creación.
exhs
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