Viajero de las estrellas
Viajero de las estrellas, te estacionaste en un solo planeta, buscando el amor. Ahí, la conciencia se expandía sobre tu cabeza, anidaba y florecía en los cielos, y recordabas lo majestuoso del porvenir y la maravilla de lo infinito. En aquellos confines, inexplorados por la raza humana, tu andabas, con los pies descalzos. Viajero de las estrellas, sobre tu cabeza la conciencia blanca. Ahí en los pensamientos, en el origen de las ideas, surge dios. Levitando por la tierra, viajero de las estrellas, te visitaba dios, volando por los cielos. Ahí arriba, los ángeles florecían, surgían de las nubes, como si fueran semillas floreciendo de la tierra. Esa es la virtud del cielo, que ocurren cientos de cosas y la imaginación crea más allá de todas tus creencias. La creencia es tu realidad, y los sueños son tangibles. Ahí el amor se postraba, viajero de las estrellas. Viajero de las estrellas, que por las noches sueña. Por las mañanas,...