¿Cómo echar todo a perder?
Hace unos años, corría como el viento. Era una figura esbelta, atlética, y todo de ropa me quedaba. Estaba muy bronceado por el sol, y tenía energías inagotables. Pero eso vino a cambiar, después de la maestría y mi turbulenta incursión al mundo laboral, sin apoyo casi alguno, huérfano, y solitario en las megalopolis del hombre. No tenía amigos. Tenía conocidos. Ni siquiera la familia puede ayudarte en esos casos. Algunos miembros de familia se preocuparon por mí. No todos. Yo, por esos días me quería independizar, pero era esclavo del sistema consumista. Hasta la fecha no puedo sucumbir a mis deseos de coleccionar lo que me gusta: películas, juguetes y tecnología. Creo que todos estamos por allí. Sin embargo, siempre ha existido una parte de mí que busca estar desapegado, como un jedi, como un tipo que alcanzó la luz que Buda vio y la sabiduría que aprendió sentado debajo de un árbol. Aquel joven atlético, se perdió. La ciudad, el smog, sus vicios y su tristeza, ...